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Mundo sostenible

Los esfuerzos por quitar del menú la “carne de animales salvajes acuáticos”

9 mayo 2020

Desde hace tiempo, científicos y conservacionistas por igual expresan su preocupación por el consumo de carne de caza, conscientes de su impacto sobre la vida silvestre y la salud humana. Con todo, su par marino recibe poca atención, aun cuando la disponibilidad de recursos cada vez más escasa en lugares como África occidental ha llevado a los pescadores a pequeña escala a capturar delfines, tortugas marinas y otros mamíferos, reptiles y aves consideradas “carne de caza acuática”.

En este contexto, los delegados de más de 80 países tomaron medidas para abordar el problema durante la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) de Gandhinagar, India, concluida el pasado 22 de febrero. Durante el evento, los asistentes acordaron desarrollar un plan de acción sobre la carne de caza acuática en África occidental y coordinar los esfuerzos de protección mundiales de las especies identificadas que por primera vez incluyen ciertos tiburones y rayas.

“La carne de caza acuática está en auge y la CMS reconoce que es una amenaza que emerge rápidamente a una escala similar a la que enfrentan los animales terrestres”, indicó en un correo electrónico a Mongabay Fabienne McLellan, participante de la conferencia y codirectora de relaciones internacionales de OceanCare, una ONG de conservación marina con sede en Suiza. “La dependencia de las personas a la carne de animales salvajes acuáticos va en aumento en las regiones tropicales, templadas, subárticas y árticas. Es por eso que ballenas, delfines, manatíes, tortugas, cocodrilos y aves marinas se ven cada vez más afectados como consecuencia de la disminución de las reservas pesqueras”.

Por su parte, algunos participantes de las ONG mostraron su insatisfacción con las medidas adoptadas por las partes de la CMS, dada la urgencia por proteger estas especies, muchas de las cuales tienen una vida longeva y reproducción lenta. Sin embargo, albergan la esperanza de que este sea el principio de una presión mayor para proteger las especies de carne de caza acuática sobreexplotadas.

¿Carne acuática de… qué?

Los científicos comenzaron a hablar acerca de la carne de caza acuática entre 1990 y 2000, especialmente refiriéndose a ella como “carne marina silvestre”. Desde entonces, las amenazas a las especies de interés se han multiplicado. De acuerdo con un infome de 2019 elaborado por diversos grupos conservacionistas, a nivel mundial, cada año se matan intencionalmente alrededor de 100 000 pequeñas ballenas, delfines y marsopas de 56 especies. Recientes estudios muestran que la cantidad de pequeños cetáceos cazados va en aumento, incluso en lugares como la cuenca del Amazonas y las aguas cercanas a Ghana.

La pesca no siempre está motivada por una necesidad inmediata de proteínas. En América Latina y Asia, las personas utilizan la carne y la grasa de los pequeños cetáceos como carnada debido a su durabilidad en los anzuelos y el nivel de atracción que generan en las especies de peces objetivo. En África occidental, las personas utilizan aceite de delfín como crema medicinal para los niños.

El impacto de la convención

La legalidad de la caza de muchas especies marinas es difícil de determinar. La CMS prohíbe estrictamente la captura de las especies migratorias en peligro incluidas en el Apéndice I, que constituye el máximo nivel de protección. En teoría, las 130 partes signatarias adoptan automáticamente como ley las resoluciones del tratado de la CMS o, caso contrario, deben promulgar leyes en consonancia con estas resoluciones. En la práctica, sin embargo, algunos países no cuentan con tales leyes.

Y en el caso de los países que sí cuentan con las leyes adecuadas, su aplicación resulta difícil. En este sentido, la secretaría de la CMS ha demostrado poca capacidad de hacer cumplir sus resoluciones que la secretaría de una convención complementaria, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), que tiene la autoridad para imponer sanciones comerciales por incumplimiento. Sin embargo, según afirma Brett Sommermeyer, director legal de la firma de Seattle Sea Shepherd Legal afiliada a la ONG Sea Shepherd Conservation Society, algunos países con grandes flotas pesqueras, como China y Japón, no son signatarias de la CMS, por lo cual sus buques de bandera no se encuentran obligados a cumplir con las disposiciones de la Convención.

Las especies migratorias enfrentan numerosas presiones además de la caza y los resultados son graves. Según un comunicado de prensa emitido por la CMS, el primer informe de situación de las especies catalogadas por la CMS publicado a comienzos de este mes en preparación para la reciente conferencia, muestra que las poblaciones de la mayoría de esas especies está disminuyendo.

Con todo, los esfuerzos por fortalecer la CMS tuvieron tropiezos durante la conferencia: no se logró la aprobación de la resolución propuesta que hubiese ampliado la competencia de la Convención, ya que incluía restricciones comerciales sobre especies amenazadas de extinción. Por el contrario, se decidió que era necesario realizar más investigación sobre este asunto. De acuerdo con Sommermeyer, las delegaciones de Australia y de la Unión Europea se opusieron a la propuesta. Según lo confiado a Mongabay por un miembro de OceanCare que participó de la conferencia, eso mismo fue lo que generó su fracaso.

Un delegado de la comisión australiana no respondió las solicitudes de comentarios de Mongabay, mientras que otro delegado de la UE directamente se negó a responder.

A pesar de esto, los observadores señalaron avances positivos como, por ejemplo, la incorporación por parte de la CMS de 10 nuevas especies en la lista de especies protegidas, incluidas las siete del Apéndice I: el jaguar (Panthera onca), el elefante asiático (Elephas maximus indicus), la avutarda india (Ardeotis nigriceps), el albatros de las Antípodas (Diomedea antipodensis), el sisón bengalí (Houbaropsis bengalensis), el sisón común (Tetrax tetrax) y el tiburón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus).

Las partes además reconocieron la cultura de los animales salvajes, incluidas las variaciones en las estructuras sociales, los comportamientos y los dialectos que pueden ocurrir en una misma especie. Además, instaron a considerar a las especies migratorias en las políticas climáticas y energéticas nacionales; en especial, cuando se desarrolla la infraestructura y a reducir las capturas accidentales de mamíferos marinos en las pesquerías comerciales.

Durante el día final de la Conferencia, las partes de la CMS publicaron la Declaración de Gandhinagar que llama a incluir a las especies migratorias y al concepto de “conectividad ecológica” en el marco que se adopte en la próxima Conferencia sobre Biodiversidad de la ONU de octubre.

Fuente: es.mongabay.com

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